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Ahorrar para comprar una casa es posible si sabes cómo

Ser independiente hoy en día no es tarea fácil. Todos queremos tener nuestro espacio, nuestro refugio y un hogar donde construir nuestro futuro.

Pero, ¿a qué precio? Los jóvenes capitaneamos una lucha constante hacia la independencia personal y económica, y muchas veces a lo máximo que aspiramos es a un alquiler de una habitación, donde compartiremos piso en muchas ocasiones con gente que no conocemos de nada. Es por esto que ya la mayoría de nosotros prefiere esperar y comprar una casa.

Haciendo cálculos – muchos – nos damos cuenta de que aquello que íbamos a pagar de alquiler, probablemente sea más o menos lo que pagaríamos de hipoteca cada mes.   Si tenemos suerte y unos padres misericordiosos que nos quieran acoger – y mantener un poco también – durante un tiempo, podremos empezar con el plan.

Respiramos hondo, nos armamos de paciencia (porque será un proceso algo tedioso) y elaboramos un plan de ahorro para por lo menos dar la entrada de un piso en un futuro no muy lejano.

Trabajo, ahorro e inversión

A continuación os mostramos algunos tips básicos que podemos tener en cuenta si realmente queremos empezar a ahorrar.

1. Lo primero que debemos hacer es ser plenamente conscientes de que durante un tiempo vamos a tener que apretarnos el cinturón todo lo que podamos. Debemos tomarnos esta época de nuestra vida con mucha calma y filosofía.

2. En segundo lugar y muy importante, fijarnos un objetivo realista. Es decir, no pretendamos comprar una casa de 400.000 euros cuando nuestro sueldo actual es de 800 euros. Hay que tener claro cuáles van a ser nuestros ingresos y nuestros gastos a medio plazo y a partir de ahí fijarse una meta real y acorde a nuestras circunstancias. En estos casos, sería recomendable escuchar la opinión de un asesor inmobiliario y financiero.

3. Pagar nuestras deudas. Si tenemos agujeros de que tapar, es el mejor momento de finiquitarlo. De esta forma podremos empezar realmente de cero nuestro proceso de ahorro.

4. Si podemos, es aconsejable un segundo trabajo. Quizá de esta manera podamos ahorrar uno de los dos sueldos íntegro.

5. Eliminar gastos superfluos. Ya lo decía Coco Chanel: “Cuidado con la moneda pequeña, con ella se han hecho grandes fortunas”. Por barato que sea, si no lo necesitamos, no debemos comprarlo. Esto va hilado a acabar con las compras compulsivas, que en muchas ocasiones hacemos para tapar otros problemas (“he tenido un mal día, me voy de compras”).

6. Cuidado con los gastos fijos. Suscripciones a plataformas que consumimos dos veces al año, seguros que ni siquiera sabemos por qué nos lo hemos hecho, el cafelito diario fuera de casa, etc. Son solo unos ejemplos del eterno goteo de dinero que derrochamos sin darnos cuenta, del cual podemos prescindir en muchas ocasiones.

7. Vender lo que no necesitemos. Tenemos la casa atiborrada de cosas que hace mucho tiempo no utilizamos. Es un buen momento de conseguir un dinero extra prescindiendo de aquello que no utilizamos (ni utilizaremos jamás).

8. Por supuesto, ser constante. Esto es fundamental a la hora de conseguir cualquier objetivo en la vida.

Todo gran esfuerzo tiene su recompensa, y aun cuando nos flaqueen las fuerzas y las ganas, no debemos perder de vista el objetivo y el por qué hacemos este sacrificio.

“La perseverancia vence” (Séneca).

César Villasante

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