Con el prejuicio de que "con la tecnología es todo posible", los clientes tienen la costumbre de pedir y pedir, ya sean modificaicones sobre modificaciones o mejoras sobre mejoras.
Probablemente los proveedores de tecnología tengamos parte de culpa en que los clientes tengan una visión inicial de su proyecto que no corresponda con el resultado final ofrecido por el proveedor.
Pese a que se tenga un presupuesto cerrado, el cliente acostumbra a abrirlo varias veces, siendo la negociación del cambio un momento crítico en la relación cliente-proveedor.
Hay funcionalidades y diseños que se pueden crear, pero aunque el cliente los pida, en algunas ocasiones es recomendable no realizarlas. Esa recomendación es la que al cliente le cuesta entender o aceptar.
