En un artículo de opinión publicado por A.Marcos (activista socio-político), I. Mera (activista social), G.Biurrum (jueza) y P. Ibarra (profesor de la UPV-EHU) en El Correo, se hace un esfuerzo no por determinar las causas de la situación actual del mercasdo de la viienda, si no por mirar hacia el futuro y pensar que tenemos mucho que aprender de Europa.
De estas enseñananzas se pueden destacar algunas ideas fuerza y prioridades que a nuestro entender deberían marcar las políticas públicas de las instituciones durante los próximos años, también en el medio y largo plazo. Unas ideas y prioridades que, de aplicarse con energía y el suficiente consenso tanto partidario como institucional, darían un vuelco apreciable a la situación en no tantos años.
Es un artículo que compara la situacióbn de la vivienda en el Pais Vasco, pero que es extrapolable al resto de España:
La idea fundamental es la de abordar el derecho subjetivo a la vivienda de todas las personas residentes en la CAV, de una manera inmediata, individual e incondicional. Un derecho que ha de ser garantizado por las administraciones públicas y debe estar protegido judicialmente. Para ello, las administraciones públicas han de generar un parque potente de viviendas en alquiler, con rentas adaptadas a la capacidad de pago de las personas, no superando en ningún caso ese pago el 30% de los ingresos de la persona beneficiaria del derecho.
Ésta es la realidad que se vive en la mayoría de los Estados europeos, en los que nos miramos con tanta frecuencia. Por tanto, a nuestro entender, no es un sueño y una utopía dar pasos en esta dirección. Más bien es una cuestión de voluntad, determinación y prioridad política.
Además de construir viviendas públicas únicamente en alquiler para ir conformando ese parque referencial, creemos que la auténtica prioridad consiste en movilizar viviendas vacías, tanto mediante incentivos como, sobre todo, gravando su falta de uso social, un gravamen que sitúe a esas viviendas como lo que realmente son: un lujo que nuestra sociedad no se puede permitir. En la política fiscal, competencia de las poderosas diputaciones forales, nos jugamos mucha de la viabilidad de todo este planteamiento.
Estas medidas, junto a una política favorable a la rehabilitación y recuperación de núcleos urbanos y rurales deteriorados, ayudarían además a frenar e invertir esa compulsiva y preocupante tendencia a la construcción y colonización de nuevos suelos, que amenaza con ir tornando cada vez más gris la bucólica imagen verde de nuestra tierra.
No creemos que la tan repetida predilección de la población por la propiedad de viviendas frente a la opción del alquiler sea tal, sino únicamente una cuestión de números y oportunidades. Ofrezcamos viviendas públicas en alquiler a precios razonables y cuidando los entornos vitales y proyectos de vida de las personas y veremos cómo esa supuestamente clara opción se transforma de manera radical. Porque la gente no es tonta, ni tiene una especial predilección por hipotecarse de por vida con el banco o la caja de turno.Y ya que hablamos de hipotecas, ¿qué tal si aprobamos por ley, como ocurre en Francia, un límite de años (pongamos 15) y de cantidades (no más del 30% del sueldo) a la hora de contratar una hipoteca? Aunque se reduciría el negocio de unas cuantas personas, la población agradecería una regulación de este tipo.
Como decimos al principio, hay mucho que aprender del entorno europeo en el que nos movemos. Medidas como las que aquí proponemos, nos pueden ayudar, y mucho, a la deseada convergencia en materia de vivienda. Creemos que los agentes sociales y también la población en general, específicamente la juvenil, las verían con buenos ojos y las apoyarían mayoritariamente. En estos tiempos en los que tanto hablamos de consultas y de dar voz a la ciudadanía, es necesario contar con mecanismos participativos para que esa ciudadanía se implique y pueda decidir sobre cuestiones tan importantes para su vida, como es la presente.
Fuente: Vivienda: aprendamos de Europa
