El columnista del Financial Times, John Authers, escribe en uno de sus artículos sobre artículo sobre las burbujas inmobiliarias en distintos países.
Con respecto a los españoles, interpreta que “somos muy malos tomando decisiones”, al igual que ingleses e irlandeses.

La teoría del el “conductismo financiero” (behavioural finance) se opone a la clásica teoría de los mercados eficientes, que parte de la base de que las personas tomamos decisiones racionales, lo que hace que los precios reflejen adecuadamente el valor de los activos. Por el contrario, la nueva visión sostiene que hay un componente irracional muy importante en la toma de decisiones que conduce a numerosos errores y a burbujas en los mercados.
La conocida como “burbuja tecnológica” fue diagnosticada antes de que se produjera, y ahora se ha producido una burbuja similar en el mercado inmobiliario.
Después de décadas en las que el precio de la vivienda en Estados Unidos se movía al unísono con el del alquiler, en los últimos 10 años los precios de venta se han disparado el 182% mientras que los alquileres apenas han variado.
La razón es que los compradores de vivienda son propensos a graves defectos en la forma de tomar decisiones. Para empezar, la capacidad de ilusionarse (wishful thinking): igual que los seguidores de un equipo de fútbol sobreestiman las posibilidades de éste, los propietarios de casas creen que la suya es una ganadora, y la subida del mercado infla sus expectativas. “Una vez el mercado ha empezado a subir, todo el mundo conoce a alguien que ha hecho el ridículo vendiendo su casa antes de tiempo”, explica Authers.
El segundo gran defecto es la ilusión monetaria. En el caso de la vivienda, recordamos los precios a los que hemos comprado y vendido, y la diferencia entre ellos, sin considerar la rentabilidad anual. Es decir, pensamos en términos de grandes beneficios nominales, y nos olvidamos de la inflación, de los costes de las reparaciones y mejoras de la casa, y hasta de los intereses pagados en la hipoteca. Por comparación, las ganancias en bolsa se miden en términos de rentabilidad anual y ésta se compara con la de un índice de referencia.
